martes, 2 de marzo de 2010

Ella y mi amor, yo y mi desamor

Y vuelve a pasar lo mismo de siempre. Pasa que tengo un amor que no sé si es mi amor y tampoco importa si lo es o no. Me siento inseguro. Tanto tiempo solo ha hecho que me acostumbre a la soledad, esta soledad que a veces me hace daño y otras no tanto.

Hace unos días quise volver a saber de ese amor que tengo - o tuve -, y ahora que se da la oportunidad de volver a tenerla cerca, prefiero mantener mi distancia y alejarme. No quiero volver al mismo amor monótono de antes.

Esta vez quiero un amor sin promesas ni sueños. Quiero un amor lleno de libertad y seguridad, sin dudas ni miedos. Quiero un amor que no tema decirme la verdad por miedo a lastimarme. Quiero un amor que no me comprenda, sino tan solo que me ame. Quiero un amor que nunca me exija nada, sino tan solo amor. Quiero un amor sin distancias. Un amor que no piense en separaciones, y si surge algún problema que no me deje, sino tan solo que se aleje. Quiero un amor de soledad pero nunca de abandono. Quiero un amor que no sea mi amor, porque no me quiero enamorar.

Mi indecisión me somete a una confusión deplorable. Cada día que pasa el miedo de no saber qué hacer languidece mi voluntad. Temo perder a mi amor, a mi gran y único amor (no sé si ella sea mi amor por ahora o por siempre, eso el tiempo lo determinará); no obstante, tampoco quiero seguir adelante con habituales distanciamientos tontos y excesos de desinterés mutuo.

No sé cuánto le interese a ella ni sé cuánto ella me interesa a mí, lo cierto es que no dejo de pensarla y a veces la extraño demasiado, solo a veces… Otras siento que la amo como no podría amar a nadie más. Pero ¿qué se yo del amor? A veces creo que ni se amar…

Es mejor así. Prefiero estar solo que estar con alguien y sentirme solo. Ya no importa lo que ella sienta o no sienta por mí. Ahora importa lo que siento yo. Y yo siento que la amo y siento que no quiero estar a su lado por miedo a amarla más.
Hace unos días, hablando por Messenger con una amiga nos dijimos:

- Amiga: Hola, ¿cómo estás?

- Yo: Hola. Bien y ¿tú?

- Amiga: estoy estresada

- Yo: qué habrás hecho pues

- Amiga: eso es lo peor, que no he hecho nada. Una amiga me dijo que vaya a un masajista para relajarme.

- Yo: Claaaro, deberías ir.

- Amiga: Pero no sé si ir. No quiero gastar mi plata.

- Yo: Sí. Eso debe costar, ¿no? Pero una buena faena sexual también relaja y no cuesta mucho.

- Amiga: Sí, pero como no la tengo no estoy tan relajada.

- Yo: Ni yo, pero tampoco me desespero por hacerlo. A veces me muero de ganar pero prefiero no hacerlo. Una persona normal tendría sexo miles de veces pero yo ya no quiero. Aunque a veces la cuestión me reacciona y me reclama que lo haga. Es una lucha constante entre mi cuestión y mi voluntad.

- Amiga: jajaja! Creo que necesitas ayuda.

- Yo: Ayuda ¿de?

- Amiga: Ayuda profesional

- Yo: ¿te refieres a una prostituta? No pienso pagar por sexo.

- Amiga: No. Sino de un psicólogo, tonto.

- Yo: ¡Cállate! ¡Cuál psicólogo, estás loca! O sea a veces sí quiero hacerlo pero prefiero no hacer nada. En realidad me apetece una chica pero prefiero mantener mi distancia con ella. No la quiero buscar porque sé que si la veo volveré a enamorarme de ella y yo no me quiero enamorar.

- Amiga: ¿La quieres?

- Yo: Siento que la amo pero no me quiero comprometer. Lo hemos intentado miles de veces y siento que nuestro amor está desgastado. Yo sé que si la veo olvidaré todo y comenzaremos de nuevo, como siempre. Y eso es lo que más temo, volver a empezar como si nada hubiese pasado, porque sé que después de un tiempo volveremos a los mismos problemas, y yo ya me canse de todo eso.

- Amiga: Deberías buscarla…

- Yo: Con ella me siento inseguro, y lo peor es que hace unos días me dijo algo que no sé cómo interpretarlo. Me dijo: A veces no quiero decirte ciertas cosas por temor a lastimarte. ¿Cómo lo tomarías tú?

- Amiga: Pucha, eso me pondría triste. Da a entender que te tapa cosas. Hasta yo me sentiría insegura si alguien me dice algo así.

- Yo: jajaja a mi me destrozó los pensamientos…

- Amiga: bueno, regresando a tu tema de hacerlo o no. ¿No piensas intentarlo con otra chica? O sea, si no quieres acercarte a la chica que quieres, al menos intentarás algo con otra ¿no?

- Yo: ¿Te me estás insinuando? Además no se trata de mí, sino de ti. Tú eres la que está estresada, no yo.

- Amiga: jajaja ya, no reniegues.

- Yo: La verdad, preferiría masturbarme antes de hacerlo con alguien. Es que en verdad solo me apetece esa chica pero no sé si yo le apetezca a ella. Tampoco sé si ella me sigue pensando o no.

- Amiga: Estás enamorado de ella. Se nota.

- Yo: A veces pienso lo mismo.

- Amiga: Bueno, cuídate. Me tengo que ir.

- Yo: Tú también cuídate y ojala se te pase el estrés.

- Amiga: ¿Tú podrías ayudarme a que se me pase?

- Yo: No conozco ningún masajista…

- Amiga: jajajaja ¡tarado! Bueno señor enamorado me voy. Ah, te doy un consejo: vas a morir aguantado (por no decir arrecho) si la sigues esperando.

- Yo: jajajajaja lo dudo. Adiós.

1 comentarios:

Nano dijo...

Me gustó mucho tu blog y lo que escribes en él... Espero podamos segur en contacto! Un fuerte y cálido abrazo!!

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