Cuando era niño la vida me parecía perfecta. Era feliz con lo poco que tenía y con los amigos que empezaba a tener. Crecer me parecía muy ajeno y distante, casi imposible. Así pasaron los primeros años de mi vida, sin preocupaciones, sólo quería jugar un ratito más.
Tuve pocos amigos, nunca me gustó coleccionarlos. Tenía una amiga (aún la conservo) nos vemos poco, pero cuando lo hacemos pasamos horas hablando, no nos aburrimos nunca, nos conocemos de toda la vida, ella sabe todo de mí y yo sé toda de ella, aunque quizá no sepa que yo sé todo de ella.
Entre los innumerables recuerdos que tengo, es imposible olvidar mi frazada de los Picapiedras. Tenía matices verdes y abrigada bastante. Siempre estaba calientito cuando me envolvía en ella.
Nunca pensé enamorarme, ese sentimiento lo descubriría recién en el colegio. Las niñas me parecían aburridas y muy lloronas, por eso intenté hacer más amigos hombres que mujeres: porque con ellos podía jugar partido, podía jugar a la guerrita o podíamos hablar de los dibujitos que nos gustaban. De vez en cuando imaginábamos ser uno y nos tirábamos poderes desde lejos y nos disfrazábamos con las cosas que encontrábamos. Una vez me puse el brasier de mi mamá como lentes porque imaginaba que de ahí podían salir dos súper poderes. Una vez ella me descubrió y me dijo: “mi amor, con eso no se juega”, pero yo, siempre ingenuo, le pregunté: “¿mami, porque usas eso, acaso tu pecho es poderoso?” y ella, divertidísima: “claro, mi amor, son poderosamente adictivos, por eso a tu papi le gusta tocarlos”.
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Este blog es un desesperado intento por huir de la realidad. No esperen encontrar amor, aunque lo haya, ni esperen encontrar humor, aunque lo tenga.
lunes, 23 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
El lenguaje del amor
Pedirle a alguien que sea tu novia o tu chica es unaaventura peligrosa, una jugada suicida, un paso mal dado y terminas dinamitado sin opción a reaccionar.Si quieres tener novia debes correr ese riesgo, tú decides, es todo o es nada.
Antes, enamorarse era más difícil que ahora. Antes no habíainternet, si te gustaba alguien pues debías ser hombrecito y decírselo personalmente,tenías que abrirle el corazón para que sepa lo que sientes; en cambio ahora, site gusta alguien, es cuestión de darle ‘like’ a su estado de Facebook ó comentarleen su muro y listo, ella sabrá que le interesas.
De hecho, yo tengo novia gracias a Facebook. Yo era uno deesos ‘frikys’ que andan pegados todo el día a su computadora, fue así que la vi de casualidad. Antes deconocernos en una discoteca como ocurriría meses después, yo ya sabía de ella,ya la había visto por fotos. Facebook me la había presentado.
Me acuerdo que cuando yo era chico y me gustaba alguien, le tenía que escribir cartitas de amor o darlelargas miraditas cuando la veía pasar para que se enterara, ahora sólo basta con enviarle una solicitud de amistad al Facebook y, si ella acepta, podrás verlatodo el día y escribirle por el chat cuantas veces quieras.
jueves, 5 de enero de 2012
La primera vez: El cuartito
Cuando uno empieza a conocer los caminos del sexo y delplacer, muy pocas veces decide regresar; por el contrario, intentamos perdernos para nunca más volver.Uno como persona quiere quedarse allí para siempre y saciar sus “inquietudes”todas las veces posibles. Y si en el camino se encuentra una mujer que compartelos mismos deseos, genial.
Fue así que comenzó. Cuando Camila, mi novia a los 16 años, vivíaen Sol de La Molina apenas teníamos ciertos instantes apasionados. Una vez quese mudó a casa de su abuelita, empezamos hacer el amor con determinadafrecuencia porque teníamos ciertalibertad, nuestras locuras nos llevaron a lugares extremadamente raros, entreellos el cuartito.
El cuartito parecía un almacén, aunque también parecía unbaño. Era un poco de ambas cosas. Ahí dentro guardaban herramientas de recambio,algunas cajas y bolsas; había también un lavadero y un wáter. De vez en cuandoel cuartito estaba remodelado. Alguien entraba y acomodaba todo.
sábado, 31 de diciembre de 2011
2011 hasta pronto
Enero: Comencé el año en Santiago de Chile. Había ido a pasar fiestas con mi mamá quevive allá desde hace algunos años. Elprimero de enero estaba resaqueadazo porque el 31 me fui con mi mamá, su novioy mis primos a un pub. No recuerdo exactamente cuánto tomamos, pero fuesuficiente para amanecer con un dolor de cabeza terrible al día siguiente, conun tufo que apestaba a basura y la cara demacrada por el desbando de la nocheanterior.
Febrero: Volvía Lima después de 2 meses largos de ausencia. Cuando llegué conocí a la primade mi amiga Anthonet que vivía en Argentina. Se llamaba Evy. Ese mismo mes tuvemi 2da cita con Alejandra. Durante mi viaje nos enviábamos mensajes al Facebookcontándonos cómo nos iba y planeando salir a pasear a cualquier sitio en cuantoyo llegase a Lima. No pasó mucho tiempo y nos volvimos novios. Cada día iba sucasa para estar juntos y para darle besito mientras la tarde se nos iba lentamente.
Marzo:Comenzó las clases. De vuelta a ISIL. Ese mes fue cumple de Ale y le preparéuna sorpresa. Me aparecí en su casa pocoantes que anocheciera y le llevé un ramo de flores con un peluche gradote, tangrande que me tapaba el cara. Ese día conocí a parte de su familia, entre ellossus primos y su hermana, una tal “Alli Verdura Salazar”. Creo que tiene complejode verdura porque su apellido paterno es Pinto.
Abril. Fue micumple. Siempre he tenido cumpleaños horribles. Ninguno digno de recordar, peroeste último fue especial. Era la primera vez que iba a pasarla en compañía de minovia. Ese día Ale fue a mi casa de sorpresa acompañada de su amiga Herly,quizá devolviéndome el detalle que yo le hice por su cumple. Me llevó una tortay me regaló una billetera Billabong. Después llegaron mis amigos y nos fuimos aun karaoke. La pasé increíble, considerando que años anteriores la pasaba solo enmi casa o tomando con mis amigos.
jueves, 22 de diciembre de 2011
COMPLEJO FACEBOOK: cómo saber si soy adicto.
A veces me siento viejo aún sin estarlo, y es que elFacebook ha cambiado tanto a las personas que ahora me cuesta adaptarme. Aveces parece como si yo fuese de una generación distinta, de una antigüita y ya pasada de moda. Me sientoperdido y fuera de ritmo; frustrado comoun anciano impotente.
No entiendo cómo esque las personas ponen en sus estados cosas como: “almorzando con Dorita,Mechita y Juanita en MC Donals”, “de compras en Saga Falabella con Pepito”.Otros más sinvergüenzas ponen: “haciendo hora con Margarita en el Jockey”,tremendos vagazos ¡Vayan a estudiar, caracho! En mis tiempos no era así.
martes, 25 de octubre de 2011
Facebook: El papá de mi novia me envió una solicitud de amistad
El papá de mi novia me ha enviado una solicitud de amistad al Facebook, no entiendo exactamente con qué finalidad lo ha hecho pero me ha puesto de buen humor tener una notificación con su nombre. Es un buen gesto de su parte.
En retribución a su buen acto, quise devolverle el favor. De manera que no se me ocurrió mejor forma de agradecimiento que enviarle una solicitud de ‘suegro’. Quizá parezca un poquito faltoso y burlón, pero no es así, es de buena fe, con mucho respeto a pesar de todo.
Ya llevo algunos días esperando una respuesta suya pero aún no tengo éxito. Ni su hija me hizo esperar tanto. Seguiré paciente.
En retribución a su buen acto, quise devolverle el favor. De manera que no se me ocurrió mejor forma de agradecimiento que enviarle una solicitud de ‘suegro’. Quizá parezca un poquito faltoso y burlón, pero no es así, es de buena fe, con mucho respeto a pesar de todo.
Ya llevo algunos días esperando una respuesta suya pero aún no tengo éxito. Ni su hija me hizo esperar tanto. Seguiré paciente.
sábado, 8 de octubre de 2011
Si ella ha de saber algo
Estos días he estado comunicándome con Ale por Skype. Nos conectamos a altas horas de la noche. Hablamos y nos vemos mediante videollamadas. A mí me fastidia mucho la luz de mi cámara web porque me da de lleno en la cara, pero no se lo digo, pues vale la pena soportar ese fastidio.
Verla feliz mientras hablamos me hace feliz también, por eso siempre busco la manera de hacerla reír. Nada me gusta más que verla sonreír, y si es a mi lado mucho mejor.
Cuando nuestras conversaciones se hacen fluidas y nuestro único tema de interés es el amor, suelo llenarme de ternura y cedo indefenso a su presencia y acerco mi mano al monitor y creo tocar su rostro. Acaricio su imagen suavemente creyendo que ella está a allí, a mi lado.
Para que ella me regale una sonrisa, yo suelo hacerle gestos con mi rostro y ella sonríe y se divierte; por ratos se molesta porque no le gusta que la fastidie con fantasmas o con alucinaciones mías, en otros momentos me riñe como si fuese mi mamá y me sugiere que tome agua tibia para calmar la tos que tengo desde hace algunos días. Se preocupa mucho por mí y eso me encanta.
Verla feliz mientras hablamos me hace feliz también, por eso siempre busco la manera de hacerla reír. Nada me gusta más que verla sonreír, y si es a mi lado mucho mejor.
Cuando nuestras conversaciones se hacen fluidas y nuestro único tema de interés es el amor, suelo llenarme de ternura y cedo indefenso a su presencia y acerco mi mano al monitor y creo tocar su rostro. Acaricio su imagen suavemente creyendo que ella está a allí, a mi lado.
Para que ella me regale una sonrisa, yo suelo hacerle gestos con mi rostro y ella sonríe y se divierte; por ratos se molesta porque no le gusta que la fastidie con fantasmas o con alucinaciones mías, en otros momentos me riñe como si fuese mi mamá y me sugiere que tome agua tibia para calmar la tos que tengo desde hace algunos días. Se preocupa mucho por mí y eso me encanta.
martes, 13 de septiembre de 2011
Un poco de mí: No soy lo que parezco, soy peor...
Este es el vídeo de un álbum de fotos que he hecho a través de Flickr. Muchas de las fotos de aquí son las que están en mi Facebook. En algunas salgo con Ale, mi chica, y en otras demuestro en imágenes lo infantil que puedo ser a veces.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Tápale la boca a tu amiguita
Mi amigo Guillermo me pide que le acompañe a la casa de su amiga. Yo me rehúso pero al final acepto. Soy un cojudo por acompañar a las personas a lugares donde sé que me aburriré. Será un lugar incómodo, presiento. No sé qué haré allí.
Su amiga es extraña, un poco fría e indiferente. Nos recibe con fastidio, creo que le incomoda mi presencia. Vive sola y tiene un departamento grande, amplio, muy amplio. Coquetea con Guillermo y le habla entre risitas cómplices. A simple vista uno puede sospechar que hay algo entre ellos.
Al rato, ambos me dejan solo y se van a conversar al patio. La chica me trae su lap top para escribir (no sabe que escribiré sobre ella).
Mientras conversa con mi amigo y escucho a lo lejos risitas y cuchicheos entre los dos, yo escribo sofocado por el ardor de la incomodidad. Escribo sin control intentando descargar mi rabia por ser tan idiota - debería estar en mi casa echado en mi cama leyendo o durmiendo, no en una casa ajena escribiendo sentado al lado de un cigarrillo que me hace miraditas porque sabe que no lo puedo fumar -.
Su amiga es extraña, un poco fría e indiferente. Nos recibe con fastidio, creo que le incomoda mi presencia. Vive sola y tiene un departamento grande, amplio, muy amplio. Coquetea con Guillermo y le habla entre risitas cómplices. A simple vista uno puede sospechar que hay algo entre ellos.
Al rato, ambos me dejan solo y se van a conversar al patio. La chica me trae su lap top para escribir (no sabe que escribiré sobre ella).
Mientras conversa con mi amigo y escucho a lo lejos risitas y cuchicheos entre los dos, yo escribo sofocado por el ardor de la incomodidad. Escribo sin control intentando descargar mi rabia por ser tan idiota - debería estar en mi casa echado en mi cama leyendo o durmiendo, no en una casa ajena escribiendo sentado al lado de un cigarrillo que me hace miraditas porque sabe que no lo puedo fumar -.
lunes, 5 de septiembre de 2011
El fracasado que vive en mí
Es jodido llegar a esta edad. Es jodido porque a veces la vida parece difícil. En realidad es muy difícil. Uno se mata la cabeza pensando qué estudiar, qué carrera elegir o qué hacer una vez acabado el colegio.
Uno tiene que lidiar con los problemas familiares y problemas económicos que a esta edad se vuelven muy básicos. Me llega ser dependiente. Quiero independizarme. Quiero valerme por mi mismo. Quiero sentir que lo que vivo es mi vida y no lo que me impone el resto.
Desde chiquito tuve problemas para elegir mi propia vida, siempre la eligieron por mí, ahora me cuesta sostenerme. Soy demasiado débil. En el colegio me comporté muy relajado. Fui descuidándome en los estudios y sólo leía lo que me interesaba leer. Aprendía por mi cuenta. Leía libros de historia universal cuando tenía que estudiar para matemática. Leía novelas de amor en vez de estudiar para lenguaje. Nunca me gustó estudiar. Me apetecía más aprender pero por mi cuenta.
He sido muy egoísta, lo sé, pero nunca me gustó que impongan deberes en mí. Ahora me cuesta aceptarlo. Sufro mucho por este problema. Veo mi futuro con mucho incierto. No sé qué será de mi vida en algunos años. Tengo tantos sueños que cumplir y aún no sé qué espero para realizarlos.
Hay una canción que explica mucho lo que hice en el colegio, la letra se refiere una respuesta que se le da a la profesora:
Yo seré sincero: prefiero hacer mis letras
Que gastar en su clase mis lapiceros…
Esto demuestra, simplemente, el rencor que me consumió los últimos años que estuve en el colegio, pues nunca hacía caso a nadie, sólo escribía en mi cuaderno cosas irrelevantes, poco importantes.
Hacía la tarea cuando me daba la gana. Incluso, alguna vez en clase de matemática, la profesora empezó a repartir los exámenes, pero cuando llegó a mi pupitre me preguntó si es que yo iba a dar mi examen. Obviamente la miré y le dije que no. (Eso no quiere decir que yo haya sido malcriado, sino que no me apetecía darlo. Prefería escribir en mi cuaderno que estar resolviendo problemas numéricos).
Y así fue pasando mi vida. Limitándome a resolver ejercicios y hacer lo que me da la gana: escribir. Cada día que pasa me convenzo más que nunca seré el escritor que quiero ser. Nunca seré si quiera la persona que alguna vez soñé. Llámenme conformista o perdedor si quieren, pero mis continuos miedos me hacen pensar eso.
Vuelvo a repetir, veo mi futuro con mucho incierto. No sé cómo hacer para lograr todo lo que tengo en mente. Me aturdo. Me quiebra la idea de ser un pobre diablo que se sumerge en sus libros para escapar de su realidad cuando se siente mal.
Yo no sé cuánto tiempo tenga que pasar, pero por ahora, me siento incompetente y pusilánime. Un chico de lo más infeliz. Escribo de manera desesperada para desquitarme de todo el mal sabor que me deja la duda y el miedo. Es el mismo miedo que sufren muchas personas de mi edad, el mismo miedo que padecen los jóvenes de mi tiempo, y, probablemente, de todos los tiempos. Mis papás piensan que soy un buen hijo, pero están equivocados.
Estudio comunicaciones y a veces no sé qué tanto me servirá. Hace algunos años, cuando aún era niño, yo quería ser arqueólogo, filósofo, científico o al menos conservaba la esperanza de estudiar literatura. Mi mamá siempre pensó que yo no servía para ingresar a una universidad nacional porque durante la secundaria le demostré que no podía, por eso me matriculó en un instituto particular; claro, con el fin de convalidarlo luego en la universidad. Ahora no sé si quiero convalidarlo. Quiero trabajar y librarme del apoyo de mis padres. Que ellos disfruten su dinero y se olviden de mí. Yo podré arreglarme por mi cuenta, aunque no estoy seguro de eso, pero es lo que más deseo.
A veces carezco de ideas. Me refugio en mis libros pensando que así todo estará bien. Los libros que leo a veces me parecen literatura barata, aunque la única literatura barata que conozco son las cosas que escribo. Tengo el alma rencorosa llena de dolor. Un dolor que no sé por qué se origina. Quizá por el temor a fracasar. No me importaría fracasar, lo que me aturde es ser un fracasado.
Uno tiene que lidiar con los problemas familiares y problemas económicos que a esta edad se vuelven muy básicos. Me llega ser dependiente. Quiero independizarme. Quiero valerme por mi mismo. Quiero sentir que lo que vivo es mi vida y no lo que me impone el resto.
Desde chiquito tuve problemas para elegir mi propia vida, siempre la eligieron por mí, ahora me cuesta sostenerme. Soy demasiado débil. En el colegio me comporté muy relajado. Fui descuidándome en los estudios y sólo leía lo que me interesaba leer. Aprendía por mi cuenta. Leía libros de historia universal cuando tenía que estudiar para matemática. Leía novelas de amor en vez de estudiar para lenguaje. Nunca me gustó estudiar. Me apetecía más aprender pero por mi cuenta.
He sido muy egoísta, lo sé, pero nunca me gustó que impongan deberes en mí. Ahora me cuesta aceptarlo. Sufro mucho por este problema. Veo mi futuro con mucho incierto. No sé qué será de mi vida en algunos años. Tengo tantos sueños que cumplir y aún no sé qué espero para realizarlos.
Hay una canción que explica mucho lo que hice en el colegio, la letra se refiere una respuesta que se le da a la profesora:
Yo seré sincero: prefiero hacer mis letras
Que gastar en su clase mis lapiceros…
Esto demuestra, simplemente, el rencor que me consumió los últimos años que estuve en el colegio, pues nunca hacía caso a nadie, sólo escribía en mi cuaderno cosas irrelevantes, poco importantes.
Hacía la tarea cuando me daba la gana. Incluso, alguna vez en clase de matemática, la profesora empezó a repartir los exámenes, pero cuando llegó a mi pupitre me preguntó si es que yo iba a dar mi examen. Obviamente la miré y le dije que no. (Eso no quiere decir que yo haya sido malcriado, sino que no me apetecía darlo. Prefería escribir en mi cuaderno que estar resolviendo problemas numéricos).
Y así fue pasando mi vida. Limitándome a resolver ejercicios y hacer lo que me da la gana: escribir. Cada día que pasa me convenzo más que nunca seré el escritor que quiero ser. Nunca seré si quiera la persona que alguna vez soñé. Llámenme conformista o perdedor si quieren, pero mis continuos miedos me hacen pensar eso.
Vuelvo a repetir, veo mi futuro con mucho incierto. No sé cómo hacer para lograr todo lo que tengo en mente. Me aturdo. Me quiebra la idea de ser un pobre diablo que se sumerge en sus libros para escapar de su realidad cuando se siente mal.
Yo no sé cuánto tiempo tenga que pasar, pero por ahora, me siento incompetente y pusilánime. Un chico de lo más infeliz. Escribo de manera desesperada para desquitarme de todo el mal sabor que me deja la duda y el miedo. Es el mismo miedo que sufren muchas personas de mi edad, el mismo miedo que padecen los jóvenes de mi tiempo, y, probablemente, de todos los tiempos. Mis papás piensan que soy un buen hijo, pero están equivocados.
Estudio comunicaciones y a veces no sé qué tanto me servirá. Hace algunos años, cuando aún era niño, yo quería ser arqueólogo, filósofo, científico o al menos conservaba la esperanza de estudiar literatura. Mi mamá siempre pensó que yo no servía para ingresar a una universidad nacional porque durante la secundaria le demostré que no podía, por eso me matriculó en un instituto particular; claro, con el fin de convalidarlo luego en la universidad. Ahora no sé si quiero convalidarlo. Quiero trabajar y librarme del apoyo de mis padres. Que ellos disfruten su dinero y se olviden de mí. Yo podré arreglarme por mi cuenta, aunque no estoy seguro de eso, pero es lo que más deseo.
A veces carezco de ideas. Me refugio en mis libros pensando que así todo estará bien. Los libros que leo a veces me parecen literatura barata, aunque la única literatura barata que conozco son las cosas que escribo. Tengo el alma rencorosa llena de dolor. Un dolor que no sé por qué se origina. Quizá por el temor a fracasar. No me importaría fracasar, lo que me aturde es ser un fracasado.



